El Sena vertebra esta ciudad apasionante. A sus aguas se asoma el nuevo museo del Quai Branly, del arquitecto Jean Nouvel, y también Notre Dame o la torre Eiffel.
Para descubrir el Parías más exótico debemos pasar por: los cafés de los poetas malditos o los escenarios en Montmartre de la película Amelie. Del histórico Louvre a la fabulosa colección impresionista del Musée d'Orsay, el arte tiene su lugar en cada barrio. Y para ver o comprar lo último en moda y diseño, un espacio único: Colette.
Las tentaciones culinarias no pasan desapercibidas: la cocina clásica de Chez Georges, un falafel Le Marais. Y si se antoja (¿por qué no?) una noche de lo más canalla y movida, las calles de Pigalle, nunca duermen.
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